Comunicado: Partido Libertario Tandil 16/12/2019

En vista de los acontecimientos que se vienen desarrollando en el plano nacional y provincial que afectarían el porvenir democrático y republicano del país, desde el Partido Libertario de Tandil pedimos enérgica y seriamente a los representantes elegidos por el pueblo, que redoblen el esfuerzo para cumplir con su indelegable deber de cuidar las instituciones que hacen a la República, cumplan con sus obligaciones protegiendo los derechos y garantías resguardados en la Constitución Nacional y aseguren la libertad y el porvenir de todos los habitantes del país.

La institucionalidad se encuentra en riesgo por actos como la del reciente ministro de seguridad de la Pcia. de Bs. As. que ha jurado por personas de la política que solo representen a una parte del electorado y no a todo el pueblo de la provincia.

Las recientes medidas del gobierno, no solamente no resolverán los problemas económicos que aquejan a nuestro país, sino que los agravarán.

Medidas como la del aumento de los derechos a las exportaciones (retenciones) provocarán, a mediano y largo plazo, la caída de la producción, de la inversión y del empleo. Y esto no es solamente válido para el sector directamente afectado sino para la economía toda, debido al encadenamiento productivo por el cual el sector es a su vez un demandante de bienes y servicios del resto de la economía.

Las retenciones agropecuarias no hacen más que castigar a un sector de los más relevantes a la hora de la exportación, y el más competitivo, ya que ha sobrevivido a pesar de las retenciones.

La caída en la producción que sobrevendrá debido al aumento de las retenciones (obviamente, dado que el productor agropecuario dispondrá de un menor nivel de renta) provocará una caída de las exportaciones del sector lo que además de afectar la balanza comercial, también lo hará con la balanza de pagos, precisamente cuando el país necesita de divisas para hacer frente a deudas asumidas, y más aún, a la creciente necesidad de nuevos fondos para hacer frente a un gasto público que, de no tomar medidas para disminuirlo, empeorará la situación ya deficitaria.

A su vez, la caída de la producción en el sector agropecuario –que no es un sector aislado, sino que se halla fuertemente interconectado con el resto de las actividades económicas– también impactará negativamente en la industria, ya que el campo es un consumidor de bienes durables (máquinas y herramientas y automóviles –pick up´s–), también en el comercio, transporte de cargas y servicios.

Una caída en la producción hará que disminuya el empleo. De tal modo, el sector público seguirá sostenido por una actividad privada cada vez más reducida, lo que llevará a nuevas exacciones al sector privado que lo único que logran es un aumento en los niveles de pobreza.

Al fin y al cabo, no es tan diferente que en una economía familiar. Salvo que se la regalen (y nada es gratis en la economía: alguien lo paga, o es usted o es alguien más), usted no podrá tener auto y casa propia sin llevar a cabo un esfuerzo productivo: usted debe producir algo que otro requiera y con eso aplicarlo al bien que usted desea obtener. Usted podrá realizar una inversión y lograr un bien durable, como una casa o un auto, gracias a que ha podido realizar un ahorro, actual o futuro (esto último vía un préstamo a largo plazo). O sea que usted no puede tener esos bienes si consume todos sus ingresos: solamente se logran ahorrando. Por eso el ahorro (y no el consumo) es el que permite la inversión. Si alguien le “pone dinero en el bolsillo” sin que usted nada haya hecho para obtenerlo y eso lo aplicara a construir su casa, es similar a que usted vaya al corralón de materiales y se lleve los ladrillos, cal, arena y cemento sin pagarlos. También usted va y hace lo mismo con los sanitarios, y las instalaciones de luz, gas y agua, el mobiliario y la “línea blanca” (cocina, termo, etc.). Claramente es un beneficio para usted, pero el dueño del corralón, sanitarios y muebles (fabricante y comerciante) se van a fundir. Y usted es empleado de alguno de ellos, de manera que se va a quedar sin trabajo.

Lo anterior muestra que lo que estimamos va a suceder en la economía, no es pura teoría. Un reciente estudio de FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina), denominado “Impactos de bajar derechos de exportación” de noviembre de 2019, y luego de analizar datos estadísticos desde el año 2014 al 2018, con abundante evidencia numérica, señala que al «bajar derechos de exportación, e impuestos en general, es que se genera un efecto productivo positivo, impulsando la producción», «más fletes para trasladar la producción», más impuestos por esos fletes y «se crearon 17.500 puestos de trabajo entre 2015 y 2018 (último dato disponible) ligados a la actividad de transporte y logística de las cadenas agroalimentarias y agroindustriales. Así, sólo en este sector, los puestos de trabajo relacionados a la carga agropecuaria, significaron 279.680 puestos de trabajo en 2018, incluyendo asalariados registrados, asalariados no registrados y no asalariados (ej.: camionero cuentapropista). Si se contabiliza la estimación para todas las cadenas agroalimentarias y agroindustriales, el incremento de puesto de trabajos alcanza los 108.973 puestos de trabajo. Con los mayores aportes en “servicios agrícolas” con la creación de 58.025 puestos de trabajo, la “producción y procesamiento de carne y productos cárnicos” con la creación de 8.117 nuevos puestos, y la “elaboración de productos de molinería” con 3.804 nuevos puestos, entre otros».

Todo ello, y ante las recientes medidas, permite afirmar el efecto opuesto, o sea que aumentar los derechos de exportación va a generar un efecto productivo negativo, disminuyendo la producción lo cual provocará menos fletes para trasladar esa menor producción, menos impuestos por esos fletes y la destrucción de puestos de trabajo ligados a la actividad de transporte y logística de las cadenas agroalimentarias y agroindustriales.

El gobierno pretende poner en práctica recetas populistas y además con evidencia de datos que son contundentes en cuanto a su fracaso y a que generan resultados nefastos para la producción y para el trabajador.

Los precios de los bienes no van a disminuir por una decisión del gobernante (excepto que tal decisión se trate de disminución del gasto público improductivo). Los precios de los bienes van a disminuir ante una mayor inversión y producción. Pero para que esto ocurra es necesario que se fomente el ahorro y no el consumo. Sólo se puede invertir los ahorros de los particulares, y cuando eso no ocurre en el país se debe recurrir al ahorro externo. El gobierno no ahorra porque nada produce, sólo puede ahorrar la diferencia entre la carga impositiva y sus gastos. Pero cuando aumenta la carga impositiva eso implica menos dinero para inversión y por eso esta cae y luego –cual dominó–, cae la producción y el empleo. Es falso que si se “pone dinero en el bolsillo a la gente” esto traerá una mejora. Sí lo hará en el muy corto plazo, pero en el mediano y largo plazo, si ese dinero en el bolsillo no se convalida con una mayor cantidad de bienes y servicios en el mercado (lo cual no va a ocurrir porque no hay excedentes para la producción e inversión), lo único que acarreará será un mayor nivel en los índices de inflación. Y para aquellos que esgrimen que la inflación es un fenómeno no monetario (no depende de la emisión de dinero), simplemente imaginen una economía de trueque: una vez establecidos los términos de intercambio no habría manera que estos cambiaran.

En lo atinente a la “doble indemnización” que ha decretado el gobierno para evitar los despidos, parte de un supuesto erróneo: el empresario despide trabajadores para cometer un acto de maldad contra el empleado, entonces el gobierno (que es bueno y lo protege a usted contra los “malos”) sale a impedir esa actitud. Esto no resiste el más mínimo análisis. Se despide a un empleado como último recurso para salvar la empresa, y no es una decisión sin costo para el empleador, porque ese empleado es parte de la inversión que realizó, es inversión en capacitación y experiencia lo que está sacrificando. Es como si alguien tuviese gangrena y se negara a que le corten la pierna, claro que puede hacerlo, el problema es que por no sacrificar la pierna el cuerpo todo se va a perder, porque así se va a morir.

«Todo lo que una persona recibe sin haber trabajado para obtenerlo, otra persona deberá haber trabajado para ello, pero sin recibirlo.

El gobierno nada puede entregar a alguien, si antes no se lo ha quitado a alguna otra persona.

Cuando la mitad de las personas llegan a la conclusión de que ellas no tienen que trabajar porque la otra mitad está obligada a hacerse cargo de ellas, y cuando esta otra mitad se convence de que no vale la pena trabajar porque alguien les quitará lo que han logrado con su esfuerzo, eso, mi querido amigo, es el fin de cualquier nación.

No se puede multiplicar la riqueza dividiéndola” Adrián Rogers (1931-2005)

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